¿Es la penetración obligatoria en el encuentro sexual?

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Cuando Sigmund Freud trató el desarrolló psicosexual consideró la penetración vía vaginal de carácter heterosexual como el fin de este desarrollo. Lo demás fue considerado por él como deseos parciales, inmaduros e incompletos.

Freud fue un adelantado a su tiempo en muchos aspectos, pero en este caso no pudo librarse de los prejuicios imperantes en su época. Ahora sabemos que, en contra de creencias erróneas y moralizantes, la sexualidad humana resulta ser mucho más compleja de lo que nadie podía imaginar. Sin embargo y a pesar de todo, aún persisten determinados pensamientos que nos unen a esta tradición de pensamiento. A día de hoy, bastante gente ha abandonado el paradigma según el cual el sexo heterosexual es el único “completo” y aceptable. No obstante se sigue hablando del sexo con penetración como de las “relaciones sexuales completas”.

Naturalmente, si uno considera, como hacen muchos grupos de carácter religioso, que las relaciones sexuales deben estar encaminadas hacia la reproducción, no es de extrañar que se privilegie el sexo heterosexual con penetración del hombre a la mujer como el único que puede alcanzar su verdadero fin.

No obstante, sorprende encontrar en algunas personas que mantienen relaciones homosexuales, y que por tanto no pueden acceder a la reproducción como vía biológica, la necesidad imperiosa de la penetración en sus relaciones sexuales. Incluso cuando reconocen no disfrutar practicándola.

La práctica de cualquier actividad de tipo sexual debe ser algo que provoque placer a las personas implicadas, que consciente y voluntariamente han accedido a esa actividad. La penetración debe ser algo positivo; por tanto, para aquellos que la practiquen y obsesionarse con lograrla cada vez que se mantienen relaciones sexuales es un grave error. El cuerpo no siempre está preparado y no pasa nada porque no lo esté. A veces la mente no está preparada tampoco y conviene esperar a un mejor momento. No debemos convertir el sexo en una cuestión de obligación. El consentimiento y el disfrute mutuo deben ser condiciones innegociables en cualquier relación sexual. No lo olvidemos.

Por supuesto, también existen condiciones de tipo médico y psicológico que dificultan la ejecución y el disfrute de esta práctica tanto en hombres como en mujeres que sí desean practicar la penetración. Para estas cuestiones lo mejor es consultar a un especialista que pueda determinar la causa de nuestra dificultad y, en su caso, el tratamiento oportuno que en la mayoría de los casos pasa por la terapia psicológica (a veces como tratamiento exclusivo y en otras ocasiones como terapia complementaria a otra de tipo médico o farmacológico).

Amor y/o deseo: motores del encuentro

En cualquier caso, podemos concluir que la penetración, como cualquier otra práctica sexual, no debe ser considerada como parte “obligatoria” del encuentro sexual. Son el amor y/o el deseo los motores que deben dirigir el encuentro libre entre dos personas, nunca el deber y/o el miedo.

Autor: Enrique Schiaffino – Psicólogo Colegiado M-27136
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