Ya estamos en junio. ¡Ya estamos en el mes del Orgullo! Pero este año es especial. Este 28 de junio se cumplen 50 años desde los disturbios de Stonewall, que marcaron un antes y un después en la lucha por los derechos LGTBIQ+. Por ello muchas ciudades tendrán como tema principal este año no sólo este hecho, sino también un espacio los mayores LGTBIQ+. Aquellxs que han luchado y vivenciado tanto (y lo siguen haciendo) por el colectivo.

Fueron los activistas de aquel entonces quienes han hecho posible hacer realidad los derechos que disfrutamos hoy día, y se merecen toda nuestra consideración. Los mayores diversxs no sólo tienen que lidiar en el presente con la discriminación por su orientación, identidad, expresión… sino que también por razones de edad. A este tipo de discriminación se le conoce como edadismo.

El edadismo es una construcción social como el racismo, el machismo o la homofobia. Sienta su base en separar a las personas por su edad, de esta manera considera como antagónicos los conceptos “joven” y “anciano”. Afecta a nivel personal, familiar, social y laboral. Pero sin duda, esta doble invisibilidad discriminatoria que sufren lxs mayores diversxs se pone de manifiesto en la sexualidad.

El edadismo es la discriminación de una persona por cuestiones de edad

El hecho de ser mayores, no heteronormativxs y tener alguna diversidad funcional por cuestiones de edad, agrava la creencia extendida de que los mayores no tienen vida sexual. Esto es incierto. La sexualidad nos acompaña durante toda la vida, desde que nacemos hasta que morimos, y todas las personas (independientemente de su realidad) somos seres sexuados. A pesar de que los cuerpos se transforman y cambian con el paso del tiempo, la vida sexual continúa y se debe adaptar a la persona. Los mayores tienen también deseo, se excitan y tienen necesidades afectivo-sexuales.

Así que este mes y este año más que nunca, tenemos y debemos reconocer la presencia de los mayores y la importancia que tienen en nuestro colectivo. Acercarnos como iguales aceptando diferencias siempre ha sido nuestra motivación para seguir luchando por nuestros derechos. Pero no hagamos de la edad otro factor más de discriminación. Desde aquí queremos dar las gracias a aquellos mayores que hicieron tanto por nosotrxs, tenemos una deuda impagable con ellxs.